
- Profesor: Alejandro Auat
- Profesor: María Angélica Ledesma
- Profesor: José Vezzosi





La asignatura: Teoría Sociológica, de régimen anual, se ubica en el segundo año del Ciclo Básico del Plan de estudios de la Licenciatura en Sociología e integra el área teórica de la formación. La modalidad de cursado es presencial y los contenidos se desarrollan en clases teóricas y prácticas.
Esta unidad curricular se divide en tres momentos: 1) se inicia con un trabajo introductorio y reflexivo, a partir del cual nos proponemos recuperar algunas de las tesis centrales que presentaban a la Ciencia Social como generadora de un conocimiento secular y sistémico sobre la realidad, y con validación empírica. Se trata de revisar una construcción de la idea de ciencia -que recorre Europa occidental del siglo XIX- a partir de la cual se instaba a dejar especulación filosófica para dar paso a una empresa “razonada y metódica de análisis y de interpretación que podemos designar con la expresión programa de investigación” (Berthelot, 2003).
Alentaremos el debate sobre las tesis de: idea de las certezas; dualismo cartesiano; búsqueda de leyes
universales; reemplazo de una moral mágico-religiosa por nuevos valores seculares, la idea del progreso
humano a partir de la realización material y del avance tecnológico; y la idea de la universalidad del
conocimiento racional en tanto producto extendido por una mirada occidental eurocéntrica que, salvo
algunas excepciones, dejaba por fuera la consideración de otras racionalidades como las de China o la India.
Para pensar siguiendo a Berthelot (2003) ¿qué es lo social?, ¿qué es lo sociológico? y ¿en qué se distingue un conocimiento científico de un conocimiento que no lo es? será central volver la mirada, al menos someramente, sobre los aportes heredados de la Ilustración, con autores como Hobbes, Locke,
Montesquieu y Rousseau, y las consecuencias sociales y políticas de la Revolución Francesa, la Reforma
religiosa protestante y la Revolución Industrial. Y si bien se trata de hitos, típicos europeos, exigen que los pensemos a la luz, y como consecuencias de la conquista y colonización de América, África y China con los británicos. El progreso en el pensamiento filosófico y la aparición del pensamiento científico que
permitieron cuestionar el ordenamiento mítico del Medioevo europeo, así como el surgimiento del
capitalismo de orden mundial deben reconocer sus deudas a estos acontecimientos fuera de Europa.
De igual importancia será considerar que con el avance del siglo XIX asistimos a la especialización y
organización del mundo intelectual en grupos, cada vez más diferenciados. En este sentido el aporte de la historia, la economía, la psicología, la sociología y la antropología sirven para pensar la comprensión de la sociedad, pero fundamentalmente evidenciar un camino de fronteras disciplinares desde la cuales se buscaba definir el objeto, el método, los conceptos y las categorías que inauguran diferentes perspectivas.
Ejemplos de lo anterior son Saint-Simón, Augusto Comte, Alexis de Tocqueville, John Stuart Mill, Frederic Le Play y Herbert Spencer por sus aportes al desarrollo de las principales ideologías y corrientes de
pensamiento, etc1. Igual de importantes son los actores que pensaron en términos de comunidades y
combinaron la formación académica con intereses políticos y populares (Collins, 1996). Es el caso de Comte quien además de buscar las leyes generales del mundo social, se mostró interesado en salvar políticamente a Occidente de la corrupción del gobierno, gestada por la anarquía intelectual que impulsó la Revolución Francesa. Su lema orden y progreso requería de la intervención de los tecnócratas, es decir de una elite educada (Wallerstein, 2007).
Estos aportes se constituyeron sobre la base de “oposiciones conceptuales”, “binarismos” o “dicotomías
conceptuales” como tradición - modernidad que buscaban explicar las transformaciones de Europa occidental. Y en paralelo la interpelación a una ciencia de la sociedad que buscaba dar respuesta a los fenómenos emergentes. ¿Podía ser del mismo tipo que las ciencias naturales? y si ante las consecuencias devastadoras del cambio ¿era suficiente una ciencia de lo social que solo realizara descripciones exhaustivas?
En esta primera parte el mayor esfuerzo se concentrará en señalar las características de la nueva lucha
epistemológica que dejaba atrás su interés por la producción del conocimiento legítimo, para avanzar en la disputa por la producción de conocimiento sobre las consecuencias sociales de la modernidad. Asimismo se considerarán las consecuencias políticas del avance y desarrollo de la ciencia moderna, en tanto práctica social, para responder a la necesidad de los Estados-nación de contar con información específica y fiable sobre las formas de la organización y el cambio social, la reformulación de las tramas institucionales y las prácticas políticas que originaron modificaciones en la relación sociedad civil y Estado. Los temas señalados, entre otros, fueron abordados por las materias del primer año: Historia social I, Introducción al conocimiento Científico, Introducción a la Sociología e Historia del Pensamiento Sociológico, por lo cual esta asignatura se encuentra curricularmente articulada.
Volver a los autores clásicos es un modo de reconocer el basamento de nuestra disciplina, nos permite
pensarnos a nosotros mismos, comprender que las ideas tienen una historia y que su despliegue en el
tiempo nos exige considerar su originalidad, pero también la recepción que esas obras y sus creadores
tuvieron (Foster y Jmelnizky, 2012). Además, volver a los clásicos es una oportunidad para identificar los
hilos que articulan nuestra realidad social, política y cultural. Es por ello que, 2) el segundo momento del
programa ofrece un recorrido que tiene por objeto identificar el aporte de diversos autores al desarrollo de lo que hoy conocemos como el fecundo campo de la Teoría Sociológica. Trabajaremos desde un abordaje que considere: a) al autor a partir de los momentos claves de su vida; influencias en su pensamiento; contexto de producción y conceptos claves en sus obras y; b) una selección de conceptos que, a nuestro entender, no solo pueden ser tomados desde diversas perspectivas, sino que además dan cuenta de cómo su utilización responde a un momento histórico-social, consolidándose como herramientas metodológicas a las que los sociólogos pueden echar mano (Porras; Valencia y Castaño, 2001).



El espacio curricular Trabajo Social III: Nivel de intervención en Comunidad y Desarrollo Local se ubica en el 3° año de la Licenciatura en Trabajo Social. Y es un espacio curricular nodal para la formación de la práctica profesional en el trabajo con la comunidad. El Trabajo Social es una disciplina que nace como efecto del capitalismo y de los procesos de despojo que éste genera en la vida de muchas personas. Así, el Trabajo Social tiene la obligación ética-política de incidir en los procesos de reconstrucción de ciudadanías. Por ello es imprescindible fortalecer un perfil profesional que desarrolle una racionalidad crítica/contextual que no esté escindida de una racionalidad técnica instrumental. El/la licenciado/a en Trabajo Social se forma para que a través de su accionar pueda investigar/resolver o co-resolver problemáticas sociales que demanden su intervención en los niveles de abordaje individual, familiar, grupal, comunitario e institucional.
El programa de este espacio curricular se organiza en relación a las siguientes premisas:
El Equipo Cátedra plantea pensar la configuración de los niveles de abordajes -en particular el abordaje comunitario- no como metodologías sino como espacios diferenciados de la intervención del Trabajo Social. El entendimiento de que este espacio curricular no es metodológico, sino teórico-metodológico, en tanto no hay teoría de la acción sin que esté sustentada en una teoría de la intervención.
Los procesos de vida de las personas, organizaciones en este lugar del mundo –sujetos de nuestra intervención- son los que definen las particularidades de nuestras estrategias. Las y los sujetos son producidos por sus contextos de vida, sus trayectorias familiares, sociales y de clase pero a la vez son productores capaces –solos/as y/o con otres de desarrollar estrategias para cambiar en alguna medida sus destinos. Hay una construcción de una politicidad popular invisibilizada en estos procesos de lucha por el acceso a derechos en la reproducción de la vida comunitaria.
El Trabajo Social Comunitario ha sufrido desde su contexto de configuración -en la década de los `60- resignificaciones, aunque también se hacen visibles algunas continuidades, sobre todo vinculadas al paradigma del desarrollo. Los contextos políticos y sociales se han ido modificando; también los marcos de comprensión/teorización de las prácticas sociales. Por ello es necesaria una mirada histórica, dialéctica y constructivista del abordaje. Es importante así comprender la vinculación histórica social que surge entre los proyectos societarios, los proyectos éticos, políticos profesionales del Trabajo Social y los modelos de intervención estatal. El desarrollo universal sostenido por el proyecto del capital ha marcado la vida de nuestros pueblos como también a las profesiones, en particular a Trabajo Social y ello ha tenido un derrotero en la configuración de las políticas en toda América Latina.
Repensar el trabajo en la comunidad, con las organizaciones de la sociedad civil no es sino en el análisis de los procesos históricos, políticos, económicos y sociales en América Latina desde el proceso de colonización. El Trabajo Social como disciplina se ha planteado como horizonte incidir en los procesos de reproducción cotidiana de la vida de las personas, familias, grupos, organizaciones, comunidades para el ejercicio de sus derechos. Es necesario por ello un trabajo de elucidación para comprender estos procesos. La concentración de la riqueza y la consecuente profundización de las desigualdades interpela al Trabajo Social, lo que produce un constante ejercicio de una ética de la indignación. Una indignación que esté sustentada en una mirada comprometida, argumentada y situada de lo que le pasa a las personas en este lugar del continente, en el contexto nacional y local.
Así el Equipo Cátedra pondrá énfasis en el esquema comprensión/intervención fundada para pensar el abordaje. El programa se propone fortalecer las dimensiones de toda práctica profesional: teórica, ética política y la metodológica e instrumental. Y abordar en diferentes unidades el análisis del contexto, los/as sujetos/as en los territorios y los/las trabajadoras sociales en las instancias de intervención en la comunidad, en tanto sus prácticas están inscritas en las relaciones de poder, que tienen que ser elucidadas. Toda práctica profesional tiene implicancias en la vida de las personas, familias, grupos u organizaciones con las que trabajan.
La estrategia de enseñanza aprendizaje propuesta por el Equipo Cátedra involucrará una aproximación al objeto de estudio de manera gradual y procesual en las diferentes instancias pensadas para el aprendizaje: el aula, las consultas, las experiencias en el territorio y con los/as sujetos/as en sus instancias organizativas. Incluyendo momentos expositivos, de análisis de situaciones, taller, consultas y experiencias de inserción/reconocimiento/conocimiento/acción.


Santiago del Estero –y la región NOA, en general– constituye una población que carga con una caudalosa tradición oral, presente en las más variadas y ricas objetivaciones de la cultura. Nuestros pensadores se han visto interpelados por las múltiples voces que hablan del mundo desde el pasado, aquellas “resonancias en el claustro misterioso” de Orestes Di Lullo o el “fondo étnico” de Canal Feijoó.
Se trata de expresiones que circulan en el habla popular y constituyen un sedimento de sentido en sí mismo valioso para el trabajo de la comprensión de sí por parte de una comunidad histórica.
En esta propuesta intentaremos abordar la tradición oral desde una doble perspectiva: como dispositivo cultural-comunicacional; y en tanto contenidos que circulan al interior de este dispositivo, y que representan un “baluarte simbólico”.
Además, se desplegará una perspectiva multidisciplinaria en cuanto al punto de vista de las diversas ciencias humanas (Antropológico, sociológico, histórico, lingüístico, etc.) y desde la perspectiva filosófica de una hermenéutica de la cultura.
Desde lo didáctico-metodológico, se trabajará tanto en la reconstrucción de los modelos teóricos, como en el trabajo de campo orientado a la recolección de “contenidos” para su posterior análisis e interpretación a la luz de la teoría.
Se trata en definitiva de promover en la formación del futuro técnico en educación intercultural bilingüe “el conocimiento y valoración de las culturas y lenguas regionales, originarias, de herencia y minorizadas” como lo establecen los fundamentos de la carrera, mediante la escucha, el análisis, la compilación, y la interpretación de nuestras tradiciones orales. Así mismo esta propuesta se orienta a recuperar el valor didáctico de las tradiciones orales, como mediaciones en para una autocomprensión cultural.